El verano de 2026 nos deja unas cifras que impresionan. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), con datos hasta el 30 de agosto, España ha registrado 265.636 hectáreas forestales afectadas por el fuego desde el 1 de enero, en 44 grandes incendios forestales.
Son datos que han protagonizado nuestras conversaciones del verano, hasta que el otoño haga que el tema pierda actualidad. Pero desde AEFECC no queremos que se nos olvide que, desde nuestros propios hogares podemos contribuir al cuidado de nuestros bosques y como consecuencia, a la reducción de estos devastadores incendios.
El monte necesita que se use su madera
Desde el MITECO se hace seguimiento, año a año, de cuánta madera crece en los bosques españoles y cuánta se llega a extraer realmente mediante podas, desbroces y aprovechamiento de leñas. Es un dato que forma parte de sus estadísticas forestales oficiales, y que sirve para saber si el monte se está gestionando de forma activa o si, por el contrario, se está quedando sin apenas intervención.
Cuando un bosque se gestiona, se hacen clareos, se aprovecha la leña, se retiran los restos de poda, hay menos vegetación acumulada que pueda alimentar un incendio cuando llega el calor. Es un razonamiento bastante lógico: un monte cuidado, en el que se sigue extrayendo madera de forma racional, tiende a arder menos y de forma menos violenta que uno abandonado.
Ahí es donde entran las estufas y las chimeneas
La leña que se quema en una chimenea, o el pellet que alimenta una estufa, no salen de la nada: proceden en buena parte de esos mismos trabajos forestales que ayudan a mantener el monte limpio y en mejor estado.
Cuantas más familias eligen calentarse con leña o con pellet, más sentido económico tiene seguir haciendo ese tipo de trabajos en el bosque, porque esa madera encuentra un destino.
No se trata de convertir la calefacción doméstica en la solución a los incendios forestales (el problema es mucho más complejo y tiene muchos otros factores), sino de una idea mucho más sencilla y positiva: quien elige una estufa o una chimenea de leña o de biomasa está apoyando desde su propio hogar ese uso del monte que ayuda a mantenerlo cuidado. Es una manera más de sumar, entre muchas otras, y una buena razón para sentirse bien con la elección.
Los fabricantes que forman parte de AEFECC, con sus estufas y chimeneas de leña y de biomasa, trabajan precisamente sobre esa idea: ofrecer equipos cada vez mejores para que calentarse con estas fuentes de energía sea sencillo, eficiente y agradable.
Septiembre, cuando muchos hogares empiezan a temer calentar sus hogares con fuentes como la electricidad, el gas o el gasoil que amenazan con consumir buena parte de nuestra economía familiar, plantearse el uso de estufas y chimeneas es una solución inteligente, con la que aliviar nuestros bolsillos y además contribuir al cuidado de nuestros bosques.

Fuentes:
- MITECO. Avance informativo de incendios forestales del 1 de enero al 30 de agosto de 2026.
https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/ incendios-forestales/Avance%20informativo%2030%20de%20agosto%20de %202026.pdf
- MITECO. Indicador: Balance de crecimiento/cortas o extracciones, Inventario Español del Patrimonio Natural y la Biodiversidad.
https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/ inventarios-nacionales/indicador_31_crecimientovscortas_tcm30-207497. pdf
Deja tu comentario