El debate sobre el futuro de las estufas y chimeneas de combustible sólido sigue abierto en el seno de la Comisión Europea. Desde 2023, se encuentra en proceso de revisión la normativa de diseño ecológico aplicable a estos equipos, en el marco del Reglamento (UE) 2015/1185, que exige evaluar las emisiones de contaminantes atmosféricos y el rendimiento energético de los sistemas de calefacción local.
En una reciente respuesta parlamentaria, el Comisario de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, ha confirmado que a día de hoy no se han propuesto nuevos requisitos, ni se ha tomado una decisión final sobre los futuros estándares. Esto significa que el marco actual permanece vigente y que cualquier posible cambio aún está en fase de estudio técnico.
¿Qué está ocurriendo?
El proceso de revisión comenzó formalmente en 2023 con la reunión del Foro de Consulta, e involucra a representantes de la industria, asociaciones, organismos técnicos y laboratorios de certificación. En estos momentos, la Comisión está elaborando una evaluación de impacto que analizará diversos aspectos: técnicos, ambientales y económicos. Este documento será clave para tomar cualquier decisión normativa futura.
Entre los puntos más relevantes que se han confirmado están:
- Los posibles nuevos requisitos solo se aplicarían a equipos nuevos. No afectarían a estufas ni chimeneas ya instaladas.
- Las medidas deberán tener en cuenta la asequibilidad y los costes del ciclo de vida del producto.
- La Comisión reconoce el valor de la biomasa sostenible como fuente de energía segura, gestionable y económicamente viable.
Una industria comprometida con la eficiencia
Durante la última década, el sector ha impulsado importantes mejoras tecnológicas. Las estufas y chimeneas de última generación cuentan con diseños más limpios, materiales más eficientes y sistemas de combustión optimizados que reducen de forma significativa las emisiones.
Por ello, desde la Asociación, pedimos que cualquier futura normativa tenga en cuenta esta evolución tecnológica. Las decisiones políticas deben apoyarse en datos reales y contemplar el impacto sobre la industria, la cadena de valor y los usuarios.
¿Nos escucha Europa?
La respuesta del Comisario Jørgensen refleja, además, una actitud de mayor prudencia por parte de la Comisión, posiblemente influenciada por la oposición social y técnica a propuestas anteriores y por la campaña de comunicación emprendida por el sector a través de plataformas como CEFACD. Este cambio de tono parece indicar que la voz de los fabricantes está siendo escuchada… aunque queda trabajo por hacer.
Seguimos en diálogo
Nuestra asociación participa activamente en este proceso, trasladando las inquietudes de nuestros asociados, defendiendo una transición energética viable, justa y basada en la realidad de uso de nuestros productos. Seguiremos informando puntualmente sobre los avances de esta revisión y trabajando para asegurar una normativa equilibrada y efectiva.

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